Productividad RRHH: entre lo urgente y lo importante

Madrid, 11 de diciembre del 2017.- Siempre he tenido dudas de la gestión ideal del tiempo y la planificación más óptima de prioridades de los directivos españoles, en comparación con otras culturas corporativas. Internet es sinónimo de inmediatez, a tiempo real, ahora o nunca. Y esta realidad contamina la gestión de equipos en las empresas y su productividad sujeta a la estrategia laboral de los directivos. Solucionar la tarea más inmediata puede olvidar la gestión de la tarea más importante. Y esto provoca ineficiencias a corto y medio plazo. Pero… ¿cómo hacer que lo urgente de una tregua a lo importante?. 

Antes de subrayar las tesis de expertos en RRHH, quiero mencionar una cita y una definición. La cita es de Jean de la Bruyère: Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad”.

Y también quiero citar a Michael Desiderio, director ejecutivo de Executive MBA Council, al definir lo que es un líder: Un líder es una persona que recorre un camino hasta alcanzar un objetivo, estrategia o cualquier otra posición que, hasta la fecha, no había sido descubierta. Es también un individuo que está dispuesto a trazar este camino y a influir en los demás. Además, es fundamental que los líderes sean coherentes. No están en esta posición solo por lo que dicen, sino también por la coherencia que existe entre lo que dicen y luego hacen. Es, en definitiva, aquella persona en la que se busca consejo cuando alguien encuentra una traba en el camino. Por último, creo que el liderazgo es también una cuestión de aprendizaje. Un líder potente reconoce a tiempo el momento de dejar paso a otros, con nuevos puntos de vista, y de los que aprender a través de su experiencia. Un líder que no acepta consejos es en casi todas las ocasiones un líder que finalmente fracasará en los momentos más difíciles”.

Las claves para que el Directivo y su equipo trabajen juntos y mejor

Trabajo en equipo oficinas

Antonio Peñalver, Socio Director de People First Consulting, asegura que para abordar la perspectiva de proceso para mejorar la productividad personal requiere trabajar tres aspectos secuenciales:

  1. Tomar consciencia de las responsabilidades que uno tiene, que es aquello que podría hacer mejor o, incluso, no debería hacer.
  2. Asumir la responsabilidad de desarrollar las tareas relevantes de una forma práctica y programada.
  3. Convertir esa responsabilidad de trabajo asumida, tras saber qué es lo realmente esencial (importante y urgente) y cómo convertirlo en hábitos de trabajo.

Este experto en la gestión del talento personal añade las habilidades de interrelación interpersonales que permiten fomentar la productividad:

  • Ser empático. Y ello, para entender la importancia que representa para la otra persona la ayuda que te solicita o por qué te pasa una tarea que, a priori, no te corresponde. Pero ser empático no significa ser “simpático” y cargarse de todo lo que te van pasando. A veces, por nuestra personalidad, queremos quedar bien y evitar hipotéticos conflictos, cargándonos de monos que no corresponden.
  • Ser asertivo. Para responder adecuadamente a la solicitud de un colaborador, compañero o jefe. Ser asertivo no significa decir que no, sino es necesario. Ser asertivo significa poder gestionar tu prioridad frente a la de los otros de forma objetiva.
  • Saber influir positivamente. Poder lograr que otros asuman tus necesidades de apoyo precisa una comunicación que les acerque de forma abierta a tus intereses.

Productividad en Empresas

Por su parte, Ed BatistaCoach e instructor en la Escuela de Postgrado de Negocios de Stanford en HBR, destaca la clave: “Tenemos que tomar decisiones. Decidir quién y qué es más importante o urgente y qué cosas delegamos o retrasamos. Esto implica un aspecto emocional que está vinculado con la responsabilidad de tomar estas decisiones. Filtrar tiene un aspecto emocional muy importante, no solo es cognitivo”, explica Batista. Ignorar activamente las cosas y decir que no a las personas genera una gama de emociones que influyen en nuestras elecciones y comportamiento. Esto es precisamente lo que hace tan difícil filtrar”, añade. Ser consciente de estas emociones es el primer paso para aprender a gestionarlas”. Este Consultor de RRHH también recomienda cambiar las herramientas que utilizamos para gestionar nuestro trabajo. Gastamos grandes cantidades de energía en gestionar el tiempo y la productividad personal. Uno de los puntos en el que los expertos están de acuerdo es en que hay que dejar de llamar gestionar el tiempo a lo que en realidad debería ser gestionar el flujo de trabajo, es decir, descubrir cómo de productivo puedes ser, cómo se estructuran las tareas, cómo se sincronizan y cómo fluye la información.

  • Si no se cumplen las tareas del día, lo programado previamente, o solucionar el tiempo real la consecuencia inmediata es la frustración y el estrés. Fracasos a los que enfrentarse con un minuto de respiración controlada y con inteligencia. Fracasos que hay que utilizar con inteligencia para crecer.

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